Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
Resumen
- 19/10/2007 09:15 - El hombre del sombrero
- 19/10/2007 17:32 - Reflexión primera
- 20/10/2007 02:02 - Ironía primera
- 23/10/2007 08:38 - Quebranto primero
- 23/10/2007 08:47 - Copla primera
- 23/10/2007 09:05 - El camino de vuelta (postal para Maragall)
- 24/10/2007 17:37 - Recuerdos de una guerra. El debe y el haber
- 25/10/2007 01:08 - La primera vez
- 25/10/2007 01:27 - … in corpore sano
- 26/10/2007 08:10 - Reflexión segunda
- 26/10/2007 09:14 - Ironía segunda
- 27/10/2007 00:40 - El hombre del sombrero, agradecido y motivado
- 27/10/2007 17:18 - Sudores fríos
- 28/10/2007 02:40 - Sencillamente vergonzoso
- 29/10/2007 02:46 - El orfanato, miedo del bueno
- 31/10/2007 08:54 - Ironía tercera (pre-sentencia 11 M)
- 31/10/2007 17:44 - Reflexión tercera
19/10/2007
El hombre del sombrero
Tras permanecer algún tiempo rezagado tras la anónima sombra del ala de su sombrero, decidió embarcarse en la aventura de intentar incidir, a través de su peculiar pluma y su avispado ingenio, en la sociedad que le rodeaba y que, al fin y al cabo, hacía de él lo que en realidad es: un individuo en lo colectivo.
Reflexión primera
Buscó en su interior una primera verdad, un alivio para la fragilidad de la existencia, y lo único que encontró fue miedo. Entonces se levantó feliz. El camino estaba claro: la ignorancia produce el miedo, pero él ya no ignoraba que lo tenía.
20/10/2007
Ironía primera
Con lo sencillo que resulta respirar y lo difícil que es a veces coger aire.
23/10/2007
Quebranto primero
No tengo el corazón aleccionado
y sucumbo una y otra vez, cautivo,
he perdido el manual y ya no sé...
me embeleso mirándome el ombligo.
Copla primera
He encontrado el manual,
estaba bajo la almohada.
¿Qué pone en el verbo amar…?
Bien, lo que me imaginaba.
El camino de vuelta (postal para Maragall)
Bienhallado Pasqual, te envío una postal desde el campo de batalla. Espero que a la recepción de la misma estés bien y feliz.
Por aquí todo igual, seguimos en la frontera, intentando echarla abajo. A un lado nos acusan de llevar una estrella oculta bajo la solapa, al otro lado de llevar un águila en la manga. Qué te voy a contar… Pero no te preocupes, tú disfruta de tu camino de vuelta al lado de los tuyos, que quizás sea el último y mereces andarlo libre de preocupaciones. Ahora nos toca a nosotros inventar un mundo que tanto las estrellas y las águilas puedan sentir como propio. Tú nos enseñaste que la verdadera política tiene que ir más allá de los partidos y un paso por delante de la sociedad para poder cambiarla, ahora sueño, sinceramente, con que tú seas capaz de ir un paso por delante del Alzheimer.
Un abrazo afectuoso desde esta trinchera crítica, que también fue tuya.
24/10/2007
Recuerdos de una guerra. El debe y el haber
El que suscribe no es sospechoso de nada y nunca ha ocultado la franja morada que lleva cosida en el corazón, por lo que se siente libre de decir lo que cree verdad y juicioso en el asunto de la memoria histórica.
Poca cosa puede tener un país más importante que su historia, por lo que es justo y necesario que esa historia pase de generación en generación sin caer en lecturas parciales e interesadas. Durante muchos años la historia de la Guerra Civil fue explicada como quisieron los que la ganaron, por lo que ya es buena hora de que ese cuento que intentaron colarnos sea subsanado y reescrito acorde con lo que en realidad sucedió. Por lo tanto, estoy de acuerdo con que hay que revisar todo lo acontecido y hay que intentar compensar a quienes fueron humillados por aquellos que, no lo olvidemos, se levantaron contra un estado legalmente constituido. Además, estoy seguro de que eso no traerá, como auguran algunos manipuladores del miedo, una catastrófica división entre los ciudadanos, al menos no más honda que la división inherente (y en cierto modo maravillosa) al propio concepto de nuestro estado, el de las dos españas.
Lo único que este humilde españolito pide es que no caigamos en el error de aquellos a los que criticamos y que seamos lo suficientemente valientes como para llamar a las cosas por su nombre y reconocer que los que perdieron también derramaron sangre innecesaria y disfrazaron con la bandera republicana verdaderas barbaridades y atentados contra la dignidad y la vida.
Si conseguimos llamar al pan, pan, y al vino, vino, el que suscribe se sentirá aún más orgulloso de pertenecer a un estado en el que se aprende de los errores y se acepta la contradicción de la propia existencia, lo bueno y lo malo de cada uno, y en el que no nos tiembla el puño al escribir sobre nuestra memoria tanto el debe como el haber.
25/10/2007
La primera vez
La primera vez que abrió los ojos… soñó con no tener que volver a cerrarlos.
… in corpore sano
Desde el primer momento se mostró amante de la competición, caballeroso con el contrincante, generoso en la victoria, honesto en la derrota, indisciplinado en el método, terco en el objetivo, infantil en la ejecución y radical en la expresión del resultado. Ya no era el deportista que fue, pero su código era el mismo, y seguía llevando un escudo blaugrana cosido en el forro interior de su sombrero.
26/10/2007
Reflexión segunda
Tras reencontrarse con un viejo amigo y compartir mesa con él quiso entender por qué a veces no se cuida lo que más se ama. Tal vez la vida ajetreada de hoy en día, tal vez lo complejo de la edad adulta, el trabajo, las facturas… Llegó a pensar que quizás se equivocaba al creer amar algunas cosas cuando tal vez únicamente amaba el placer de recordarlas… Tras dar vueltas y vueltas no encontró respuesta alguna. Pero tampoco le importó. A partir de ese momento decidió dedicar más tiempo a cuidar lo que creía amar que a intentar saber si de verdad lo amaba. Por eso aquel “hasta pronto” no sonó a mentira.
Ironía segunda
Ay, los “peros”, abusados “peros”, incomprendidos “peros”, que para el que los pronuncia tienen intención de matizar y para el que los oye… ¡olor a chamusquina!
27/10/2007
El hombre del sombrero, agradecido y motivado
Viendo que varias pupilas y algunas plumas han decidido merodear de vez en cuando por aquí, el hombre del sombrero, agradecido y motivado, brinda por ustedes y les anima a seguir paseándose libremente por estas páginas.
Asimismo, tras pensar un poco sobre el tema, parece oportuno que el hombre del sombrero decida a partir de ahora intentar ocupar lo menos posible los espacios destinados a los comentarios de los visitantes y tome la determinación de intentar expresarse mayormente desde sus artículos, dejando el terreno de los comentarios a aquellos que lo han de ocupar de forma natural.
Tal aclaración se antojaba necesaria para que aquellos que comenten algo y no sean respondidos a partir de ahora de forma directa no interpreten en ese silencio menosprecio o desinterés alguno por parte del hombre del sombrero. Nada más lejos de la realidad. La intención es que los visitantes tengan aún más protagonismo, ya que es posible que de esta manera se alimenten en ese espacio de comentarios los debates entre ustedes, que es, al fin y al cabo, una de las cosas más interesantes que pueden surgir de todo esto.
Sudores fríos
Es paradójico que el calentamiento global pueda llegar a provocar sudores fríos...
Uno no es experto, ni de lejos, en todo lo que concierne al calentamiento global, el cambio climático, el agotamiento de los recursos, etc. Por lo tanto, pretender analizar el tema en el ámbito de lo científico sería demasiado ambicioso para mí, que no quiero caer preso de aquella máxima que afirma que no hay nada más osado que la ignorancia. Así que únicamente opinaré.
Por lo que alcanzo a saber entre los expertos hay bastante consenso en cuanto a tomar como verdaderas todas las alarmas encendidas alrededor de este tema, aunque por lo visto también hay otros entendidos que afirman que esto no es más que una evolución natural del planeta y que la intervención humana no tiene nada que ver con tal proceso, digamos, biológico. Ante este planteamiento, pienso que lo lógico sería tomar las medidas oportunas haciendo caso de los primeros, ya que eso podría reconducir la situación si éstos tuvieran razón y, en todo caso, esas medidas no perjudicarían en nada al planeta si al final tuvieran razón los segundos.
Lo que sí me parece preocupante es la actitud, mostrada por algunos, de menosprecio absoluto a los que defienden la primera teoría. Es como si viniera un fontanero a casa, te dijera que tienes que cambiar las tuberías porque están a punto de romperse y tú, sin plantearte siquiera la posibilidad de que ese buen hombre tuviera o no razón, le cerraras la puerta en las narices y te fueras al sofá del salón a fumarte un buen puro, tomarte una copa y reírte con tus invitados de lo exagerados que son los fontaneros. No sé ustedes, pero yo prefiero tomarme en serio al fontanero e intento re-educarme a mí mismo en el reciclaje, en el ahorro del agua, la energía, etc.
Y si algún día descubro que el fontanero se equivocaba… ¡brindaré por ello! Pero por lo pronto prefiero esforzarme en no morir ahogado por prepotente, aunque llegado el momento, si todo sale mal, pagaré por mi prepotencia pasada, sus vestigios presentes y futuros, y por la prepotencia de la sociedad en la que vivo y de la que soy, en cierta manera, también responsable, como todos.
28/10/2007
Sencillamente vergonzoso
Era necesario, tarde o temprano, incorporar al blog elementos visuales. El azar ha hecho que encontrara en mi buzón este vídeo, enviado por un buen amigo. Creo que es un buen primer vídeo para esta andadura, porque es duro y severo y atiza desconsideradamente a nuestra conciencia.
Es obligado advertir que son unas imágenes muy duras, por lo que es mejor dejar de visionarlas si se tornan demasiado crudas en un momento dado. En la sección de enlaces introduciré la web que trata este grave problema del maltrato a los animales.
29/10/2007
El orfanato, miedo del bueno

No entraré en detalles, nunca me ha gustado que me desvelen los secretos de una película antes de verla, así que no seré yo el que os fastidie esta historia. Tan sólo comentaré algunas sensaciones.
En los primeros compases de la película tuve la sensación de que quedaba un camino gris por delante, que sería un querer y no poder. Pero a los pocos minutos, a medida que avanza la trama y que la acción se desarrolla, los conceptos van asentándose, los actores van cogiendo cuerpo y el ritmo te deja enganchado a la butaca con un hilillo de respiración (lo justo para ir tirando) e inmóvil (para aguantar mejor los imprevistos).
Y creo que esa sensación no sólo me atrapó a mí. Era espectacular el silencio de toda la sala en los momentos cumbre, así como la actitud simultáneamente sosegada y nerviosa de todos los que estábamos en el cine una vez acabada la película. La sala se vació sin ruido. Aunque si el latir de los corazones y las vueltas a la cabeza emitieran sonidos externos ese éxodo hubiera sido un alboroto extraordinario, porque este film es de los que dejan huella en el corazón y en la cabeza.
Cien por cien recomendable.
31/10/2007
Ironía tercera (pre-sentencia 11 M)
He oído que la sentencia de hoy será pionera en el mundo occidental por su celeridad, que el juicio ha sido un ejemplo a seguir por los demás países que han sufrido grandes atentados, un éxito de las instituciones democráticas… lástima que desde dentro sepamos también que todo lo que ha rodeado al proceso ha sido un circo mediático en el que cada uno ha barrido para su casa y en el que, en numerosas ocasiones, se ha puesto más empeño en destruir al contrincante político que en conocer la verdad.
Reflexión tercera
Al ver cómo había quienes recibían su cabezonería como un síntoma inequívoco de su deseo de poseer en todo momento la razón, no tuvo más remedio que despertar y comprender que era ya el momento de solucionar la asincronía existente entre sus intenciones interiores de defender su postura dentro de un debate prolijo en el que no supone problema para ninguna de las partes modificar su postura inicial si el peso de los argumentos del contrario son lo suficientemente convincentes y la percepción exterior de que esas intenciones se disfrazan de comprensivas en un clima de debate con la única finalidad de parecer permeables para poder, en definitiva, concluir que su postura inicial era la correcta sin aceptar en ningún caso cualquier argumento modificador por parte la otra parte interlocutora, válgase la redundancia.
Por eso decidió no justificarse demasiado, aceptar su falta de habilidad y trabajar para aprender a expresarse con exactitud tanto en el fondo como en la forma, así como en los matices correspondientes y en la traslación de sus intenciones.