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El hombre del sombrero

Ironía décima --- No todo Caracas era orégano

Ironía décima --- No todo Caracas era orégano

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Sacar pecho no acostumbra a ser conveniente, porque hoy estás a un lado y mañana al otro. Algo así le está pasando a Hugo Chávez. Hace poco fue el rey el que le invitó a callarse un ratito, ayer fue una parte de su propio pueblo.

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Una manifestación multitudinaria, un gigantesco “¿Por qué no te callas?”,  invadió Caracas para hacerse oír sobre la rutinaria y mediática voz de su presidente. No sé si el referéndum acabará dando la razón a Chávez o no, ni siquiera soy un experto en el tema. Pero si lo que quiere es, como dicen, gobernar eternamente yo le recomendaría empezar a llevarse bien con los que no están de acuerdo, unas gotas de humildad y un poquito menos de egolatría, porque esta manifestación debe hacerle ver que no todo Caracas era orégano, que no todos en el país le adoran y que hay mucha gente, tan ciudadanos como él, que no están de acuerdo con sus métodos.

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Creo que Hugo Chávez confunde los cambios de sociedad con los cambios sociales, ya que, según él, pretende construir una sociedad mejor, más justa, pero sin embargo no parece que eso vaya a producir ningún cambio social en lo esencial, a lo más un intercambio de papeles, porque por lo que parece seguirá habiendo, como en todas las sociedades injustas, unos con derecho a hablar y otros sin derecho a ser escuchados. Y eso está inventado, es una versión de aquello que decía "cambiémoslo todo para que todo siga igual". El mismo cuento de siempre, los mismos salvadores de siempre, los mismos mesías de siempre que acaban por llenarse los bolsillos a costa de los mismos desgraciados de siempre.

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Habrá que hacérselo mirar.

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